¿Qué visitar?

Ermitas, ruinas, calles, casas y cuevas de sol y de sombra.

Piérdete por nuestras cuevas y  nuestras calles

Ermita de San Sebastián

Situada en la parte más alta de la ladera, a las afueras de la localidad, constituye la primera edificación cristiana de Setenil tras ser conquistada a finales del siglo XV por los Reyes Católicos. De estilo tardo-gótico español y dimensiones reducidas, su origen parece proceder de las tiendas portátiles dedicadas a espacio sagrado que se establecían durante las largas campañas y asedios en los campamentos militares. Cuenta una leyenda popular que la advocación bajo la cual se coloca la ermita se debe a que, durante el asedio de Setenil, la Reina Isabel dio a luz un hijo prematuro que falleció a las pocas horas de nacer y al que bautizó como Sebastián, en el que sería uno de los primeros hospitales militares de la historia. De esta ermita sale la Procesión del Silencio en Semana Santa, una de las más antiguas de España.

Ermita de San Benito

El templo, que se confunde entre el trazado laberíntico del centro urbano setenileño, tuvo su última fase de construcción en el siglo XVIII. Su estructura, de planta cuadrada, con muros encalados y suelos de mármol, presenta una fachada de inspiración clásica culminada por una espadaña con campana. En su interior se abre el altar mayor en el que se encuentra la imagen de Padre Jesús Nazareno, titular de la Hermandad de los Negros y una de las tallas más veneradas de Setenil de las Bodegas.

Antigua Casa Consistorial

Este inmueble de planta rectangular, construido a principios del siglo XVI, alberga un rico artesonado mudéjar de par y nudillo en cuya banda inferior puede leerse una inscripción conmemorativa sobre la fecha en que Setenil fue conquistada por los Reyes Católicos el 21 de septiembre de 1484, Día del Apóstol San Mateo, siendo el único ejemplo de estas características que se conserva en la provincia.

Torreón y Aljibe Árabe

La torre del homenaje, de base cuadrada y mampostería irregular, es el ejemplo más llamativo y de mayor prominencia del antiguo alcázar almohade que desde el siglo XII cercaba la peña de Setenil y que necesitó de varios asaltos hasta poder ser finalmente conquistada en 1484 por las tropas de los Reyes Católicos. Junto a ella se halla el Aljibe, una construcción subterránea excavada en la roca que procuraba el abastecimiento de agua a la fortaleza, de la que dijeran los poetas que “solamente podían llevársela en sus garras las águilas”.

Iglesia de Ntra Señora de la Encarnación

De estilo gótico tardío, la iglesia parroquial de Setenil de las Bodegas fue construida sobre la mezquita mayor de la localidad con el patrocinio de los Reyes Católicos tras la conquista de este bastión musulmán. Las obras se iniciaron entre los últimos años del siglo XV y la primera década del XVI, aunque no fueron concluidas hasta 1614, debido a que la falta de financiación impidió terminar el ambicioso proyecto inicial de una sola nave. A este largo periodo de construcción se debe el sincretismo de estilos de la iglesia inacabada, que va desde el mudéjar inicial al gótico, con alguna reminiscencia renacentista. El elemento más reseñable de su interior es el Retablo de la Anunciación, con una iconografía basada en escenas de la infancia de Cristo pintada en tres cuerpos a finales del siglo XV. Desde este templo procesiona la Hermandad de la Santa Vera Cruz -Los Blancos- en la Semana Santa setenileña, cuyo titular es el Cristo de la Vera+Cruz.

Casa de la Damita de Setenil

El edificio alberga una colección museográfica que recorre la historia de Setenil a través de distintos elementos arqueológicos hallados durante las excavaciones llevadas a cabo en la localidad. La pieza más significativa es, sin duda, La Damita de Setenil, una venus con cinco mil años de antigüedad aparecida en las excavaciones de Las Calcetas en 1997, símbolo figurativo que acredita la vida en las cuevas desde la Prehistoria.

Coracha-Mina

El nombre de este yacimiento proviene de las estructuras excavadas en la roca cuya funcionalidad militar estribaba en la obtención de agua de un pozo durante los continuos asedios que sufrió la villa. Formaba parte de la formidable muralla que rodeaba la villa, que llegó a tener veintisiete torres, en el que fue el primer asentamiento urbano de Setenil tras la caída de la ciudad romana de Acinipo en el siglo III.

Ermita Nuestra Señora del Carmen

Dada su prominente situación sobre la peña del barrio del Cerrillo, este edificio datado del siglo XVIII es uno de los más emblemáticos de Setenil. Al final de su única nave, de decoración sencilla y pequeñas hornacinas, destaca el retablo principal dedicado a Nuestra Señora del Carmen, patrona de la villa y advocación marinera que refiere las historias de los indianos que volvían de regreso desde América a su pueblo.

Ruinas romanas de Acinipo

Situadas en el término municipal de Ronda, se trata de las ruinas de una antigua ciudad que tuvo su época de mayor esplendor durante la etapa romana, a finales del siglo I d.C. El Teatro de Acinipo es el elemento mejor conservado del yacimiento, un monumento que se halla muy ligado a la identidad setenileña, localidad desde la que las distancias para visitarlo son menores y los accesos resultan más confortables, hallándose tan solo a 9,6 km en coche a través de las carreteras CA-4223 y MA-7402, y a 10,14 km si se hace andando, a través de la ruta llamada de Los Bandoleros.

Calles Jabonería y Cabrerizas

Las calles Jabonería y Cabrerizas representan algunas de las vías más singulares de Setenil, con un trazado que se ha ido adaptando al curso del río, abriéndose a éste en uno de sus márgenes y atesorando múltiples casas cueva en el otro. Son calles ejemplo de la arquitectura popular setenileña, caracterizada por la presencia de casas troglodíticas nacidas al cobijo de las rocas, de uno o dos cuerpos interiores y no más de dos alturas, actuando la propia roca de techumbre natural.

Calles Cuevas del Sol y Cuevas de la Sombra

Se trata de dos de las calles más típicas de Setenil. La calle Cuevas del Sol, abierta al Sur, es la que más luz recibe en las fachadas de sus casas cueva, construidas sobre cavidades naturales aprovechadas como viviendas bajo las rocas del cañón. La calle de las Cuevas de la Sombra, por su parte, ofrece una estampa muy distinta, en la que el cielo es sustituido por la roca suspendida entre las dos hileras de fachadas encaladas que la flanquean. Ambas mantienen un microclima interior que las hace cálidas durante el frío invierno y frescas en época estival.

Cuevas San Román

Suponen un área fluvial de gran atractivo ecológico, etnográfico y lúdico, que conecta el río con el pueblo, discurriendo entre tajos y casas cuevas en perfecto estado de conservación. Éstas representan el hábitat desde hace siglos en estos lugares al amparo de las rocas.

Descarga nuestra guía de Qué Visitar

Descargar PDF